Llegamos a São Miguel a fines del verano, cuando las hortensias que bordean los caminos ya habían empezado a perder parte de sus colores y el aire todavía conservaba ese calor húmedo tan característico de las islas del Atlántico. Desde el avión, lo primero que me llamó la atención fue lo verde que se veía todo. Montañas, campos, cráteres volcánicos y pequeños pueblos repartidos entre colinas. Aunque también hubo alguna sorpresa. Por ejemplo, descubrir una torre de apartamentos de más de veinte pisos cerca de Ponta Delgada, donde aterrizaríamos segundos después. No sé exactamente qué esperaba encontrar en medio del océano Atlántico, pero definitivamente no era un edificio de esas dimensiones.
Habíamos llegado a la isla más grande de las Azores para pasar cuatro días, dentro de un viaje de dos semanas por el archipiélago portugués. En este post, el primero de una trilogía, te cuento cómo disfrutar de esta isla sin perderte de nada, y espero que mis consejos te ahorren un par de dolores de cabeza en este peculiar destino.
São Miguel vale mucho la pena si te gustan las playas volcánicas, las rutas panorámicas y la naturaleza. Pero para disfrutarla de verdad conviene alquilar un auto, dejar margen para el clima cambiante y no subestimar sus caminos.
- São Miguel y el contraste con Madeira
- Itinerario de 4 días por São Miguel
- ¿Dónde alojarse en São Miguel?
- ¿Hace falta alquilar auto en São Miguel?
- El clima de São Miguel
- Qué comer en São Miguel:
- ¿Son suficientes 4 días para visitar São Miguel?
- ¿Son caras las Azores?
- ¿Vale la pena visitar São Miguel?
- Seguir recorriendo las Azores
São Miguel y el contraste con Madeira
Dos años antes de visitar las Azores estuve en Madeira y, aunque sabía que ambos archipiélagos tenían características distintas, inevitablemente terminé comparándolos.
São Miguel me recordó a Madeira en sus montañas verdes, el clima húmedo, la vegetación exuberante y esa sensación de que la naturaleza está intentando maximizar sus talentos en una pequeña porción de tierra en medio del mar. Sin embargo, la infraestructura turística de Madeira me pareció más desarrollada que en las Azores. Aquí no encontrarás grandes hoteles, autopistas con túneles que atraviesan montañas, ni un sistema de transporte público como el maderense.
Por otro lado, la isla tampoco era tan remota como había imaginado. Ponta Delgada (su ciudad principal y capital de las Azores) tiene movimiento, servicios, un aeropuerto que la conecta tanto con Europa Occidental como con Norteamérica y todo lo necesario para funcionar como una base cómoda para recorrer la isla.
Me llamó especialmente la atención la humedad. Se sentía prácticamente en todas partes, tanto en el aire como en el olor de algunos espacios. No necesariamente llovía, pero daba la impresión de que todo permanecía ligeramente mojado.
Y no puedo evitar hablar de las flores. Incluso llegando al final del verano, cuando las hortensias ya habían dejado atrás su mejor momento, los caminos seguían llenos de vegetación, aromas y colores. Debe ser impresionante recorrer la isla cuando están todas florecidas en primavera.
La geografía también marca una diferencia importante respecto de Madeira. Las grandes calderas volcánicas de São Miguel, especialmente la de Sete Cidades, me enseñaron vistas que no había visto en la otra isla. Y ni hablar de las furnas y las corrientes cálidas en el mar. Pero no quiero adelantarme…
Itinerario de 4 días por São Miguel
Con cuatro días completos se puede conocer buena parte de São Miguel, aunque no absolutamente todos sus rincones. Dado que usamos esta isla como punto de entrada a las Azores, desde donde nos desplazaríamos a otras islas, este tiempo nos resultó ideal para aclimatarnos y recorrer los principales sitios que tiene para ofrecer.
La isla tiene apenas unos 65 kilómetros de longitud, pero las distancias engañan. Las rutas pueden ser sinuosas, algunos accesos tienen pendientes bastante pronunciadas y seguramente vas a terminar deteniéndote más veces de las previstas para sacar fotos.
Este es el recorrido que recomiendo a partir de nuestra experiencia.
| Día | Zona | Principales visitas |
|---|---|---|
| 1 | Oeste | Sete Cidades, miradores, costa occidental y piscinas naturales |
| 2 | Centro y nordeste | Santa Bárbara, plantaciones de té y paisajes de la costa norte-oriental |
| 3 | Furnas y sudeste | Valle volcánico, fumarolas, lago y alrededores |
| 4 | Sur y Ponta Delgada | Cascadas, miradores, plantaciones de ananá y centro de Ponta Delgada |
El orden es flexible. De hecho, recomiendo modificarlo en función del pronóstico meteorológico, especialmente para visitar los miradores más elevados.
⚠️ Recomendación: no confiar en el pronóstico de tu celular. El clima en las Azores cambia hora a hora. Durante nuestro viaje usamos Windguru para consultar los vientos, precipitaciones, temperaturas y períodos de sol en los distintos putnos de las islas.
Día 1: Sete Cidades y los paisajes volcánicos del oeste
Si tuviera que elegir un solo lugar de São Miguel, probablemente sería Sete Cidades. Es uno de esos paisajes que justifican buena parte del viaje.
Desde los miradores se ve una enorme caldera volcánica ocupada por dos lagos, conocidos como Lagoa Azul y Lagoa Verde, rodeados de montañas y frondosa vegetación.
La combinación es impresionante: las paredes de los antiguos volcanes, los lagos en el fondo y los pequeños pueblos donde se vive con una tranquilidad que parece irreal al considerar su ubicación sobre un antiguo volcán.
El mirador de Vista do Rei es uno de los puntos más conocidos para contemplar el paisaje. Acá encontrarás uno de los puntos más famosos que ver en las Azores: un viejo hotel abandonado que se roba todos los «me gusta» en Instagram. Aunque vale la pena explorar otros miradores de la zona porque cada uno permite observar la caldera desde un ángulo distinto.
Había visitado paisajes volcánicos antes, pero los cráteres de Sete Cidades tienen algo especial. Será porque, hasta entonces, mi cerebro asociaba los volcanes con la Patagonia o el desierto de Atacama. Acá se presentan en un contexto húmedo, casi tropical. Quizá está bien puesto el apodo de «la Hawaii europea», del que presumen las Azores.
Si el tiempo acompaña, se puede completar la jornada con una visita a la costa occidental y alguna de las piscinas naturales de la isla. Hay decenas de miradores a lo largo del camino (la ruta EN1-1A, que bordea la isla). La localidad de Mosteiros está cerca y ofrece tanto playas de arena como piscinas naturales para disfrutar gratis.
Ponta da Ferraria es otra de las piscinas naturales. Personalmente, una de las mejores que visitar en la isla, con corrientes cálidas y la profundidad suficiente para nadar y practicar snorkeling.
🌥️ Consejo: si los miradores están cubiertos de nubes, no los des por perdidos. En São Miguel las condiciones meteorológicas pueden cambiar bastante rápido. Conviene mantener este día flexible y aprovechar una buena ventana de visibilidad.


Día 2: Santa Bárbara, plantaciones de té y la costa norte
La costa norte de São Miguel combina algunos de los paisajes más dramáticos de la isla, con acantilados de cientos de metros que caen verticalmente al mar y forman arcos de piedra dignos de fotografiar, pero también una de las mejores playas de la isla y una característica única en Europa: plantaciones de té.
Uno de mis favoritos fue la playa de Santa Bárbara, cerca de Ribeira Grande. Es una playa extensa, de arena oscura, abierta al Atlántico y con olas que pueden romper con bastante fuerza cerca de la orilla. Lo que más recuerdo al escribir esto es la sensación de estar jugando con el mar como cuando era chico.
Las corrientes cálidas son repentinas y efímeras, producto de la actividad volcánica bajo la superficie. Las Azores se encuentran en la unión de tres placas tectónicas: la placa africana, la eurasiática, y la norteamericana. El choque de placas produjo los volcanes que dieron origen a las islas, pero la actividad sigue.
Por supuesto, hay que tener cuidado. Las olas y las corrientes pueden ser fuertes, por lo que conviene respetar las indicaciones de seguridad y bañarse solamente cuando las condiciones lo permiten y dentro de las áreas vigiladas. No todas las playas de las Azores cuentan con guardavidas.

El producto local estrella en las Azores es el queso. Cada isla produce sus típicos quesos y los exhiben con orgullo en todos lados. Sin embargo, en São Miguel también se cultiva té.
Las plantaciones forman un paisaje bastante particular, con hileras de arbustos verdes que se extienden por las laderas. La más conocida es Gorreana, la que recomiendo visitar por la mañana antes de que lleguen los tours. La visita al pequeño museo y el paseo por las plantaciones es gratuito.

Es una parada interesante porque permite conocer otra faceta de la isla, más vinculada con su producción agrícola y su historia. No hace tantos siglos atrás, los portugueses trajeron maestros de la producción del té desde China a las Azores para explotar el cultivo en el único sitio del continente donde el clima permitía su crecimiento sin asistencia. Desde entonces se exporta el té de Azores a Europa y América.
Si hay tiempo, se puede combinar este recorrido con otros miradores de la costa norte (Miradouro do Frade y el mirador Santa Iria, imperdibles), llegando hasta la pintoresca localidad de Nordeste.
Llegamos a Nordeste justo cuando se estaba celebrando una especie de evento automovilístico que, por lo que pudimos observar, consistía en acelerar autos deportivos, hacerlos derrapar y producir la mayor cantidad posible de humo quemando neumáticos. El pueblo estaba prácticamente paralizado por el espectáculo. No sé si había alguna tradición particular detrás del evento, pero personalmente me costó encontrarle demasiado atractivo presisamente por esa forma de entretenimiento.
Por suerte, los paisajes de Nordeste compensaron ampliamente aquella experiencia. Los miradores Vista dos Barcos y Ponta do Sossego brindan algunas de las mejores postales del lado oriental de la São Miguel.


Día 3: Furnas, el recordatorio de que estamos sobre volcanes
Después de dos días contemplando paisajes verdes, Furnas nos recordó algo bastante evidente pero que por momentos uno termina olvidando: São Miguel es una isla volcánica activa.
La primera vista que tuvimos fue desde el Miradouro Vista do Vale, por la mañana. Es uno de los pocos miradores de la isla desde donde no se ve el mar. Su nombre, «mirador del valle», lo indica: el valle de Furnas, con el pueblo y laguna homónimos cientos de metros más abajo, donde llama la atención el vapor que sale de la tierra.

En el valle de Furnas, el calor del subsuelo se manifiesta en fumarolas, aguas termales y zonas donde el vapor sale directamente de la tierra. A veces con temperaturas ideales para cebar mate: ¡78°C!
El contraste es magnífico. A pocos metros de los jardines de las casas (impecables, por cierto), las casas y las montañas cubiertas de vegetación, aparece un paisaje donde la tierra parece estar hirviendo.
El olor también cambia. La combinación de humedad, vapor y gases volcánicos crea una atmósfera muy particular que no se parece demasiado a la de otros lugares de la isla. El mismo olor a ácido sulfhídrico que había sentido por primera vez en Atacama, 9 años atrás.
Uno de los puntos más interesantes son las Caldeiras das Furnas, donde se pueden observar las manifestaciones geotérmicas. También recomiendo dedicar tiempo a los alrededores del lago de Furnas, otra de las grandes calderas volcánicas de São Miguel. Hay un sendero que lo bordea y lleva unas dos horas.
En esta zona se prepara uno de los platos más tradicionales de la isla, el cozido das Furnas, que se cocina aprovechando el calor geotérmico del suelo. Si te interesa la gastronomía local, vale la pena buscar un restaurante que lo prepare, aunque conviene organizarlo con anticipación.
Furnas también es conocida por sus baños termales, una alternativa interesante para terminar la jornada. Recomiendo visitar el parque Terra Nostra (EUR 17 por persona) para bañarse en las aguas termales y deslumbrarse con la vegetación.
Furnas y alrededores merecen todo el día. Si el tiempo alcanza, también se puede visitar Praia do Fogo y el Santuário de Nossa Senhora da Paz.


Día 4: Sur, miradores y Ponta Delgada
Ponta Delgada es la principal ciudad de São Miguel y el centro urbano más importante del archipiélago. No es la ciudad más linda del mundo, ni de Portugal, ni de las Azores, sinceramente. Pero su casco histórico tiene edificios blancos con detalles oscuros de piedra volcánica, balcones de hierro, calles empedradas y pequeños detalles donde detenerse a observar.
No me pareció una ciudad para dedicarle un día entero si solamente disponés de cuatro días en la isla, pero sí merece algunas horas para recorrer sus calles y observar la vida cotidiana. De cualquier modo, es prácticamente un punto obligado al visitar São Miguel, ya que aquí se encuentra el principal aeropuerto de las islas.

Fuera del casco histórico, Ponta Delgada parece haber visto mejores días. El edificio promedio luce como la idea que tenían en los años ’70 de lo que significaba «moderno». En mi opinión, este estilo no envejeció bien. Los puntos que vale la pena visitar son el fuerte, la plaza principal con las puertas de la ciudad, el ayuntamiento (se puede subir al mirador de su torre, gratis), y el jardín botánico.
🍽️ Mi consejo: durante la temporada de verano, la ciudad puede estar repleta de turistas. Recomiendo hacer reservas en restaurantes con pocos días de anticipación.


Una de las visitas curiosas de São Miguel son sus plantaciones de ananá, que se cultiva en invernaderos. La plantación A Arruda se encuentra a pocos minutos de Ponta Delgada y se puede recorrer gratis, pudiendo degustar jugos y tortas con el ananá más fresco que haya probado. Además de conocer el proceso de producción, permite descubrir otra de las particularidades agrícolas de las Azores.
Es una actividad que encaja muy bien en una jornada dedicada a Ponta Delgada y sus alrededores, especialmente si tenés un rato libre antes de salir hacia otra parte de la isla.

Pero el sur de la isla también ofrece playas y circuitos de senderismo. Nosotros pasamos medio día en la reserva natural Janela do Inferno. A la misma se accede mediante senderos rurales, desde el pueblito de Remédios.
Los senderos te llevan cruzando campos bajo la mirada curiosa de decenas de vacas, a través de túneles hidráulicos hoy abandonados, subiendo y bajando hasta llegar a una cascada.
Los caminos permiten llegar hasta Lagoa do Fogo, al pueblo de Caloura, y otros saltos de agua. Pero estas travesías ya llevan el día entero.
Todos los detalles sobre los distintos senderos para hacer hiking en las Azores se puede consultar en Senderos Azores.
🥾 Mi consejo: hay poca información acerca de muchos de los senderos en Azores. Los caminos no siempre están bien marcados y es común tener que cruzar campos y túneles con agua. Conviene descargar mapas en tu teléfono para consultar sin conexión, llevar siempre botas y vestimenta impermeable.
¿Dónde alojarse en São Miguel?
Durante nuestra estancia nos alojamos en un hotel a unos quince minutos de Ponta Delgada, en Caloura. La ubicación resultó bastante práctica para recorrer la isla en auto, aunque aprendí algo que tendría especialmente en cuenta si volviera a organizar el viaje: conviene elegir un alojamiento con acceso sencillo a una ruta principal.
En el mapa, algunos alojamientos rurales parecen estar a pocos minutos de todo. El problema aparece cuando esos minutos se recorren por caminos estrechos, con pendientes importantes, curvas cerradas y paredes o vegetación a ambos lados. No es una experiencia particularmente agradable si no estás acostumbrado a manejar por ese tipo de carreteras.
🛌 Recomendación: alojarse en Ponta Delgada o en algún sitio con fácil acceso a la ruta principal EN1-1A. Verificar las calles en Google street view antes de reservar. Ponta Delgada tiene la ventaja de concentrar restaurantes, supermercados y otros servicios. Alojarse en las afueras puede ofrecer más tranquilidad, pero conviene comprobar cuidadosamente el acceso. Para cuatro días, personalmente priorizaría una base cómoda desde la que salir cada mañana, en lugar de cambiar de alojamiento durante el recorrido.
¿Hace falta alquilar auto en São Miguel?
Sí. Para un viaje como el nuestro, considero que alquilar auto es imprescindible.
Aunque existe transporte público, muchos de los lugares más interesantes de São Miguel están repartidos por la isla y los horarios de los autobuses no siempre permiten recorrerlos de manera eficiente o con tanta libertad.
Las rutas principales de São Miguel están bastante bien desarrolladas. Sin embargo, cuando uno se aleja de ellas puede encontrarse con caminos rurales realmente estrechos y empinados. Algunos accesos que parecen completamente normales en el mapa pueden ser en realidad bastante incómodos para quienes no están acostumbrados a conducir en zonas así.
🚙 Recomendación: Alquilar un auto automático y de tamaño normal. En una isla con tantas pendientes y curvas, tener que cambiar de marcha constantemente puede convertirse en una molestia innecesaria. Un auto grande, como una SUV, puede ser un problema en ciertos caminos estrechos también.
Si no querés manejar, existen excursiones organizadas desde Ponta Delgada hacia zonas como Sete Cidades, Furnas y Nordeste. Son una alternativa válida para vistar los mejores sitios de la isla.
El clima de São Miguel
El clima de São Miguel puede ser bastante imprevisible. Durante nuestra estancia, a fines del verano, sentimos calor y mucha humedad, pero las condiciones no eran necesariamente las mismas en toda la isla. Y cambiaban constantemente.
Por eso no recomiendo organizar un itinerario demasiado rígido. Si una mañana está despejado en Sete Cidades, aprovecharía para visitarlo aunque originalmente hubiera planeado ir a Furnas. Si las montañas están cubiertas, priorizaría alguna visita costera o urbana.
Para quien dispone de más tiempo, dejar un día adicional de margen puede marcar una diferencia importante.
¿Cuál es la mejor época para visitar São Miguel?
Nosotros viajamos a mediados de Septiembre y encontramos una isla muy verde, temperaturas agradables para disfrutar de la costa y bastante humedad.
Las hortensias ya no estaban en su máximo esplendor. Aunque uno suele asociar las flores con la primavera, en São Miguel las famosas hortensias de las Azores alcanzan generalmente su mejor momento durante el verano, especialmente entre junio y agosto, dependiendo de las condiciones de cada año.
En cambio, viajar hacia el final del verano puede resultar interesante si buscás temperaturas todavía agradables para disfrutar del mar. Septiembre es considerado el mejor momento para nadar, cuando el agua está en su punto máximo de temperatura (entre 21°C y 24°C).
En cualquier época del año, llevaría alguna prenda impermeable y ropa adecuada para cambios repentinos de temperatura, además de buen calzado (también impermeable) para los senderos.

Qué comer en São Miguel:
Entre tantos paisajes, hubo un simple descubrimiento gastronómico que terminó siendo uno de mis favoritos del viaje: el queso.
Los quesos de las Azores tienen mucha personalidad. Algunos presentan sabores intensos, ligeramente picantes, que me resultaron absolutamente deliciosos. En la segunda isla, Pico, probaría uno que me recordaría al queso cremoso que tanto extraño de Argentina. Quizá por eso esta opinión sea un poco sesgada…
Los mariscos, pesca, y carnes también son componentes de los platos típicos. Pulpo y bacalao son protagonistas, como en casi todo Portugal, diría yo.
🥗 Recomendación: para mi acompañante vegetariano, las Azores no fueron un destino fácil para salir a comer. Mi consejo es buscar restaurantes que ofrezcan platos vegetarianos más allá de ensalada con antelación y reservar. Rotas da Ilha Verde fue un gran hallazgo en Ponta Delgada, y uno que hasta yo disfruté.
¿Son suficientes 4 días para visitar São Miguel?
Creo que cuatro días son suficientes para conocer los principales paisajes de São Miguel y hacerse una idea bastante completa de la isla, especialmente si se dispone de auto.
Sin embargo, cuatro días no permiten profundizar en todo. Si te gusta hacer senderismo, pasar mucho tiempo en las piscinas naturales o disfrutar de las playas sin mirar el reloj, recomendaría cinco o seis días.
Mucha gente visita únicamente São Miguel cuando viene a las Azores. La isla recibe casi un millón de turistas al año. La segunda isla en la lista no llega ni a la mitad de esa cifra. Esto se debe a sus conexiones directas con varias ciudades de Europa y Norteamérica. Quien quiere visitar las Azores pero no quiere andar saltando de isla a isla, se queda en São Miguel. Y es que, como destino, tiene mucho para quedarse hasta una semana, en mi opinión.
Lo que evitaría sería intentar visitar todos los lugares de interés de la isla en dos días. No solo es imposible por cuestiones logísticas, sino que São Miguel merece tiempo para desviarse por un camino, detenerse a observar el paisaje o cambiar completamente de plan cuando el clima no acompaña.

¿Son caras las Azores?
Antes de viajar tenía la impresión de que las Azores serían un destino relativamente económico, quizás por su ubicación remota y porque todavía no tienen la popularidad de otros archipiélagos europeos.
La realidad fue algo distinta. Los precios son razonables, pero no particularmente baratos. En términos generales, bastante acordes con lo que uno podría esperar en Portugal: una cena para dos, con entrada y bebida, puede rondar los EUR 20-25 por persona. En el supermercado, muchos productos pueden resultar ligeramente más costosos que en el continente, por cuestiones logísticas.
El presupuesto depende especialmente del alojamiento, la época del año y el alquiler de auto. Los hoteles y el auto representan el mayor gasto, y recomiendo no escatimar en el último. En cuanto a las actividades, la mayoría de sitios se pueden visitar de forma gratuita.

¿Vale la pena visitar São Miguel?
Después de cuatro días recorriendo la isla, mi respuesta es que sí, definitivamente.
La isla tiene algunos de los paisajes más impresionantes que se pueden ver en Europa, y el beneficio de aún no ser un sitio saturado por el turismo. São Miguel me dejó la impresión de una isla donde la naturaleza sigue teniendo bastante más protagonismo y su protección tiene más importancia que su explotación con fines turísticos.
Si tuviera que volver, repetiría Sete Cidades, buscaría más tiempo para disfrutar del mar en Santa Bárbara y seguiría explorando sus senderos y cascadas.
Seguir recorriendo las Azores
São Miguel fue la primera de las islas que recorrimos durante nuestro viaje de dos semanas por las Azores. Pero el archipiélago de nueve islas tiene mucho más que ofrecer, y cada una presenta una geografía y una personalidad diferentes.
En los próximos artículos voy a compartir nuestras experiencias recorriendo Pico y Terceira, con una breve visita a Faial también. Lo mejor todavía estaba por venir, pero yo me iba de São Miguel feliz y emocionado por lo que vendría.

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